Cuando el viajero llega a París se encuentra, inevitablemente, con una ciudad que ya conoce. Sus edificios, sus calles, el olor del aire, los puentes sobre el Sena y las callejuelas de la Rive Gauche han sido millones de veces recorridos por nuestros ojos. Hemos sentido tantas veces las luces de las Mouches por debajo de los tablones de madera que pisamos en el Pont des Arts… Todos hemos vivido alguna vez en París. O, más bien, la hemos soñado.